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De esta manera, nosotros comenzamos el Año Litúrgico. Este tiempo se completa en cuatro domingos llamados "de Adviento"; este término expresa un "advenimiento", anuncia una "venida", pero... ¿de quién?.
Los cristianos celebramos el nacimiento de Jesús, pero para no quedarnos con una fe infantil solamente del pesebre bonito y nada más; debemos concientizarnos que ¡Jesus ya nació!... el "Jesús historico" tuvo su fecha de nacimiento en la historia de la humanidad, pero en la navidad "nace sacramentalmente" de esa forma misteriosa con la que Dios se comunica con el hombre; y que lo que hoy esperamos todos los cristianos del mundo entero, es la segunda "Venida de Jesús" anunciada por él mismo. No es un invento mío o de alguna secta cristiana. La segunda venida se llama "parusía" y significa "presencia física"... si, es la venida definitiva de Cristo, que nos llevará al seno del Padre; su Padre, nuestro Padre...
Entonces así comprendemos que toda nuestra vida es un ADVIENTO, pero este tiempo especial de cuatro domingos, "renueva" aquel nacimiento, como así se renueva la Pascua, y todo aquello que celebramos en la comunidad de nuestra Iglesia.
No nos quedemos, entonces, con el niñito Jesús en el pesebre "lujoso" como a veces se ve en las vidrieras de los negocios; sino más bien del verdadero nacimiento en humildad que nos enseña a ser humildes, a ser sencillos como Él. Jesús asumió nuestra humanidad y la vuelve a asumir cada Navidad sacramentalmente, para quedarse con nosotros hasta el fin de los tiempos... de esa "parusía", esa presencia final.
Este tiempo que se identifica con el color morado, denota una "espera esperanzada" en nuestros corazones, no es momento de tristeza, es momento de esperanza, pero no de una espera pasiva... sino más bien "ACTIVA" en esa acción evangelizadora de anunciar y vivir el Reino en este mundo, tal cual nos lo pidió Jesucristo.
LA CORONA DE ADVIENTO
Esta corona nos ayudará visualmente a vivir paso a paso este tiempo litúrgico tan rico y a su vez evitamos adelantar la Navidad en un tiempo inadecuado. Son muchos los signos que encierra esta corona: el círculo sin principio ni fin simboliza la eternidad de Dios; el verde del follaje perenne nos recuerda la esperanza; el listón rojo que abraza el círculo verde simboliza el amor de Dios que nos abraza y nuestra respuesta amorosa a Él; la luz de las velas simboliza la luz de Cristo que domingo a domingo al encenderlas de a una se ilumina cada vez más ante la llegada inminente del Jesús.
Oración para bendecir la corona en nuestra casa o parroquia (por única vez, el 1° domingo):
Señor Dios, bendice con tu poder nuestra corona de Adviento, para que, al encenderla, despierte en nosotros el deseo de esperar la venida de Cristo practicando las buenas obras, y para que así, cuando Él llegue, seamos admitidos al Reino de los Cielos. Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor.
La bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre esta corona y sobre todos los que con ella queremos preparar la venida de Jesús.
Oración para encender la primera vela (1° domingo de Adviento):
Bendito eres Tú, Dios nuestro Padre, creador de todo lo que es hermoso y bueno. Bendito seas Tú, Dios creador y Salvador. Bendita esta luz que significa el deseo ardiente que tenemos por la venida de tu Hijo Jesús, para que nuestras vidas y nuestros corazones sean cada vez más iluminados por su amor y su Palabra. Él, que vive y reina, por los siglos de los siglos. Amén
Oración para encender la segunda (2° domingo de Adviento):
Dios Padre ayudanos a que aprendamos a aceptar Tu voluntad, a darnos cuenta que todo lo que viene de Tí es bueno para nosotros y para nuestra salvación y cuando creamos que no encontramos salida a nuestros desalientos, sepamos apoyarnos y confiar en Ti Padre. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén |